Aquélla noche regrese a los desmanes y a la algarabía de la juventud, sin saber, que una felicidad tan fácil no podía durar mucho tiempo. Sus encantos de mujer eran inquietantes y misteriosos, y su ardoroso cuerpo de diosa aún lo siento entre mis brazos. Mi conciencia me lo recuerda a cada momento, se puede engañar a todo el mundo, menos a dios y a si mismo...
Hoy la recuerdo desde los escombros de mi memoria....
Bienvenidos a mi mundo..










